Seleccionar página

Hace ya algún tiempo el Dr. Paul Clayton impartió una conferencia sobre la problemática actual frente a los antibióticos. El Dr. Paul Clayton es miembro de la Real Sociedad de Medicina y ex Asesor Científico principal de la Comisión sobre Seguridad de los medicamentos del Reino Unido.

Hablando de los antibióticos, decía cosas como que “hemos llegado al final de su era, cada vez existen más microorganismos resistentes a los antibióticos, y los transportamos de un lugar a otro, de país a país, con una rapidez nunca antes vista”.

Cuando Pasteur descubre que las bacterias eran la causa de las infecciones se abrió una nueva esperanza para el ser humano en su lucha contra la enfermedad y la muerte. Ya sabíamos quién nos mataba, ahora solo había que saber cómo vencer a nuestro enemigo. Y desarrollamos los antibióticos.

Pero no habíamos ganado ya la guerra porque empezábamos también a darnos cuenta de que cuantos más antibióticos usábamos más resistentes se volvían a ellos algunos tipos de bacterias. Las muy… mutaban y se adaptaban. Se hacían más fuertes.

Y fue otro científico de la época, Bernard, el que dio la respuesta a este conflicto al entender que frente a las infecciones “el patógeno no es nada; el terreno lo es todo”.

La solución definitiva ante las infecciones no consiste en fabricar antibióticos cada vez más fuertes, por dos razones. Una porque las bacterias han demostrado tener una capacidad casi infinita (casi???) de adaptarse a cualquier cosa. Y dos porque nosotros también hemos demostrado lo vulnerables que somos frente a los propios medicamentos que desarrollamos para combatir la enfermedad. Hay que recordar que la tercera causa de muerte intrahospitalaria en EEUU, tras las enfermedades cardivasculares y el cáncer, son las interacciones medicamentosas. Quiero decir, que no sea que los antibióticos que acabemos desarrollando sean más eficaces contra nosotros mismos que contra las bacterias.

Y todo esto tiene que ver, por supuesto, con la manera en la que los medicamentos homeopáticos combaten las infecciones, modulando el terreno de cada paciente, estimulando y actuando sobre nuestros propios sistemas de defensa frente a los microorganismos. Cuando superamos una infección con un tratamiento homeopático es nuestro propio sistema inmunológico el que vence al invasor. Son nuestras defensas las que cada vez son más fuertes, no las bacterias.

Por supuesto que también los antibióticos deben ser medicamentos con los que contar en caso de infección. Pero no es mucho más lógico contar siempre que podamos con nuestras propias fuerzas y dejar a los antibióticos para situaciones de verdadera necesidad. Así, nuestras defensas cada vez serán más eficaces y los microorganismos serán cada vez más vulnerables. Esta sí que me parece una buena estrategia frente a las infecciones. Ah, y sin los efectos secundarios de los antibióticos sobre nuestro propio organismo.

Y otra cosa que decía el Dr Clayton era que en los países en donde la limpieza no es extrema, los sistemas inmunitarios son más potentes y resisten patógenos que en el primer mundo son causantes de patologías cada vez más recurrentes. Parece que el contacto cotidiano con gérmenes de circulación habitual “educa” a nuestro sistema inmunológico y ayuda a prevenir el desarrollo de las enfermedades alérgicas. Es para reflexionar, ¿verdad?.

 

 

Fuente: https://www.hablandodehomeopatia.com