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Las demencias en general como problema de salud
La demencia es un síndrome de naturaleza progresiva causado por una variedad de enfermedades cerebrales que afectan a la memoria, el pensamiento, el comportamiento y la habilidad de realizar actividades de la vida diaria.

Con el envejecimiento de la población, la atención a los pacientes con demencia supone y va a suponer un importante reto para los sistemas sociosanitarios en los próximos años.

El principal factor de riesgo para las formas más comunes de demencia, como la enfermedad de Alzheimer, es el envejecimiento.

La demencia afecta en España a más de medio millón de personas y esta cifra puede doblarse si consideramos también las formas leves de síndrome demencial. Hasta el 75% de las personas mayores que residen en una institución padecen alguna forma de deterioro cognitivo clínicamente significativo, un síndrome demencial en la mayoría de los casos.

Las enfermedades que cursan con demencia imponen una sobrecarga intensa sobre los pacientes y sus cuidadores, lo que las transforma en uno de los problemas sociosanitarios más acuciantes en nuestro país.

Las entidades que pueden dar lugar a una demencia son múltiples pudiendo clasificarlas en primarias, secundarias y mixtas, siendo las más frecuentes entre las primarias la Enfermedad de Alzheimer, la demencia por cuerpos de Lewy y la enfermedad de Parkinson asociada a demencia, y entre las secundarias las de origen vascular.

El cuidado de un paciente con demencia supone una importante carga familiar, situación por la que un porcentaje alto de pacientes con demencia avanzada son ingresados en residencias de ancianos.

La enfermedad de Alzheimer (EA)
La EA es una enfermedad crónica, discapacitante y progresiva y en la actualidad, incurable. Estas características la convierten en un objetivo principal de la atención sanitaria, cuyo tratamiento es mantener o mejorar la calidad de vida del individuo enfermo.

La prevalencia de EA es de alrededor del 0,6-0,7% en Europa a los 65-69 años según el estudio Eurodem, y aumenta con la edad (1,8% en hombres y 4,3% en mujeres en el grupo de edad de 75-79; 6,3 y 8,4% respectivamente en el grupo de 80 a 84 años; de 8,8 y 14,2% en edades de 85 a 89 años, y 17,6 y 23,6% en mayores de 89). En nuestro país se sitúa alrededor del 6% en el grupo de mayores de 70 años y representa el 70% de las demencias.

Objetivos del tratamiento
No existe cura en la actualidad para la enfermedad de Alzheimer, y por ello los objetivos del tratamiento.

Disminuir el progreso de la enfermedad (aunque esto es difícil de hacer).
Manejar los síntomas como problemas de comportamiento, confusión y problemas del sueño.
Modificar el ambiente del hogar para que el paciente pueda desempeñar mejor las actividades diarias.
Apoyar a los miembros de la familia y otros cuidadores.
La estimulación cognitiva es eficaz para mantener la función cognitiva en aquellos pacientes con demencia leve moderada.

Aun así siempre habrá la necesidad de recurrir a medicamentos en estos pacientes:
El uso de anticolinesterásicos está autorizado en las fases leve y moderada de la enfermedad y la memantina en las fases moderada-grave, aunque su eficacia es modesta.

En el tratamiento de los problemas frecuentemente asociados y de difícil tratamiento como son la depresión, ansiedad y trastornos del sueño se recomienda el empleo de Sertralina, benzodiacepinas de vida media intermedia, zolpidem, trazodona y clometiazol.

Para el tratamiento de los síntomas de agitación y agresividad que tanta angustia genera en los cuidadores pueden ser de ayuda los neurolépticos, siendo la risperidona y el haloperidol los más recomendables considerando sus importantes efectos secundarios.

Para tener en cuenta
Sabiendo que los medicamentos se utilizan para disminuir la progresión de los síntomas, aunque el beneficio con estos fármacos puede ser pequeño, se deben controlar los problemas de comportamiento como la pérdida del juicio o la confusión antes de su empleo. Para este contexto hay que hacerse algunas preguntas:

¿Cuáles son los efectos secundarios del medicamento? Y ¿vale la pena el riesgo?

¿Cuándo es el mejor momento, si lo hay, para usar estos medicamentos?

¿Es necesario cambiar o suspender medicamentos para otros problemas de salud?

 

Razones para el empleo de medicamentos homeopáticos en pacientes con demencia

En estas personas, por su fragilidad y pluripatología y polimedicación, el empleo de medicamentos homeopáticos tiene sus principales fortalezas en su seguridad, complementariedad y efectividad reduciendo el consumo de fármacos y sus efectos secundarios. El empleo de medicamentos homeopáticos ha demostrado en población general la reducción del empleo de fármacos de uso frecuente como antibióticos, antiinflamatorios, antidepresivos y ansiolíticos sin pérdida de oportunidad.

Los medicamentos homeopáticos pueden ser de ayuda en estos pacientes para:

  1. Prevención de procesos infecciosos sobre todo respiratorios especialmente en otoño e invierno, a los que estas personas son especialmente vulnerables con la intención de disminuir las complicaciones y la necesidad de empleo de antibióticos.
  2. Tratamiento de enfermedades intercurrentes como procesos diarreicos, catarrales, traumatismos leves, etc.
  3. Tratamiento de problemas de salud crónicos (respiratorios, digestivos, urinarios, cutáneos, cardiovasculares) frecuentes en este grupo de pacientes con la intención de favorecer la deprescripción y minimizar los efectos adversos de los fármacos que constituyen uno de los principales motivos de ingreso hospitalario de estas personas.
  4. Tratamiento de síntomas psiquiátricos frecuentes en estos pacientes como ansiedad, depresión, agitación psicomotriz y alteraciones en el sueño considerando la poca información sobre su seguridad y eficacia de los psicofármacos en ancianos con demencia.
  5. Medicamentos cuya finalidad sea prevenir o estacionar el deterioro cognitivo en función de la historia clínica del paciente.
Situaciones específicas que pueden ser tratadas con medicamentos homeopáticos en el paciente con demencia

Algunos ejemplos de situaciones frecuentes de empleo de medicamentos homeopáticos en pacientes con demencia son:

  1. Empleo de medicamentos preventivos como Silicea en pacientes con patología respiratoria crónica.
  2. Medicamentos para las úlceras varicosas y de decúbito como Kalium bichromium, Nitricum acidum, Secale .
  3. Medicamentos para un mejor control de la presión arterial y enfermedades arterioscleróticas asociadas con el fin de reducir el riesgo de hipotensión ortostática, tan frecuente y con graves consecuencias en estas personas, como pueden ser Phosphorus, Aurum, Baryta carbonica Arseniucm álbum.
  4. Medicamentos para prevenir y estacionar el deterioro cognitivo como Baryta Carbonica o Silicea.
  5. Medicamentos que permitan deprescribir fármacos con efectos adversos importantes como benzodiacepinas, omeprazol, neurolépticos, diuréticos, hipotensores valorando la situación clínica y analítica de modo personalizado en cada paciente.
  6. Medicamentos útiles para mejorar los síntomas de ansiedad, insomnio y agitación psicomotriz acompañantes frecuentemente en estos pacientes. Disponemos de múltiples medicamentos homeopáticos como opium, ignatia, gelsemium, stramonium para la mejora de esta sintomatología.

Y se pueden emplear solos o en combinación con fármacos como antibióticos, analgésicos, anti histamínicos, antes y después de la cirugía, fisioterapia y rehabilitación,

Cuidando al cuidador

El cuidador es aquella persona que atiende a un paciente que necesita supervisión o asistencia por enfermedad o discapacidad. Habitualmente es un familiar y el paciente es atendido en su domicilio.

Hay que valorar la repercusión que tiene el hecho de cuidar en el cuidador principal. Para la detección de estos problemas existen cuestionarios con los que se pueden objetivar y concretar los puntos más conflictivos siendo una de las herramientas utilizadas, adaptada al español, la escala de sobrecarga del cuidador (caregiver burden interview) de Zarit, que permite reconocer a aquellos con mayor riesgo o mayores necesidades.

Los problemas de salud del cuidador pueden ser físicos ( cefalea, cansancio, problemas cardiovasculares como hipertensión arterial o palpitaciones, dolores musculares y articulares por sobrecarga física, síntomas digestivos, temblores, vértigo), psíquicos ( ansiedad, depresión, insomnio, irritabilidad, culpa, cambios en la memoria y rendimiento, hostilidad), conductuales ( cambios en la alimentación, absentismo laboral, abuso de drogas y violencia, accidentes) y sociales ( aislamiento, deterioro social, confictos familiares).

 

Es fundamental que el médico de familia pueda ofertar  también un espacio de escucha, un tiempo para el cuidado del cuidador, considerando todos estos aspectos que el cuidador muchas veces sintiéndose responsable del cuidado ininterrumpido del paciente con demencia no se permite compartir. Y salen a la superficie la mayor parte de las veces cuando la situación es límite.

La escucha, la empatía y la compasión son elementos imprescindibles en la comprensión y ayuda a estas personas que cuando disponen de ese espacio y tiempo comparten con el profesional sus necesidades. Porque son más vulnerables y presentan frecuentemente ansiedad, depresión, disfunción familiar y apoyo familiar y social insuficiente.

Necesidades, síntomas y enfermedades que pueden mejorar mucho con psicoterapia, pautas de ejercicio físico, relajación y autocuidado.

Los medicamentos homeopáticos pueden ser de gran ayuda en estas personas para mejorar sus síntomas físicos, psíquicos y emocionales y disminuir el riesgo de abuso de analgésicos y psicofármacos en aquellos que se sienten sobrecargados, tienen peor percepción de su salud, y consultan frecuentemente al médico, pero a menudo estas consultas quedan en una relación síntoma-fármaco sin resolver el problema

 

Fuente: www.hablandodehomeopatia.com