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Si en alguna especialidad médica se acusa claramente las variaciones en la frecuencia de la consulta, esa es la pediatría.  La primavera y el verano son buenas estaciones porque disminuye mucho la carga de trabajo, pero llega el otoño, con la vuelta a colegios y guarderías, y con ellas los catarros, toses y sobre todo el temor de los padres a la bronquiolitis.

¿Por qué hablamos de bronquiolitis y no de bronquitis? Muy sencillo, porque afecta a los bronquiolos y no a los bronquios.

La BRONQUIOLITIS es una enfermedad infecciosa y bastante contagiosa de origen vírico que comienza como un simple catarro y que a los 2-3 días produce síntomas de dificultad respiratoria de intensidad variable. Afecta a las últimas porciones de los bronquios, es decir, los bronquiolos, en los que se realiza el intercambio entre oxígeno y anhídrido carbónico en nuestros pulmones. Cuando esa zona del pulmón se infecta, padecemos lo que se denomina bronquiolitis, enfermedad importante y frecuente en la infancia entre el nacimiento y los 2 años.

En nuestro país alcanza su máxima frecuencia de aparición entre diciembre y enero,

Tras este primer episodio de bronquiolitis, no es infrecuente que hasta los 5-6 años, el niño   tienda a repetir con mayor o menor frecuencia episodios de tos, sofocación y dificultad respiratoria, desencadenados por mínimos catarros y que pueden prolongarse hasta los 5-6 años.

Si bien la gran mayoría de los lactantes afectos de bronquiolitis puede tratarse en su domicilio, algunos de ellos dada su corta edad, el rechazo del alimento, la falta de control de los síntomas o la aparición de complicaciones, obligan al ingreso hospitalario.

El tratamiento clásico de la bronquiolitis sigue siendo fundamentalmente lo que en medicina denominamos “medidas de soporte”, ya que es el único tratamiento que ha demostrado ser efectivo en estos pacientes. En la práctica diaria se prescriben aerosoles broncodilatadores inhalados, corticoides, mucoliticos, etc., cuya eficacia no ha podido demostrarse en ningún estudio clínico llevado a cabo en el sentido de modificar el curso de la enfermedad.

Las medidas de soporte serían fundamentalmente mantener un adecuado estado de hidratación, tratar la fiebre, lavados nasales y vigilar la alimentación.

¿Pero qué ocurre cuando estos episodios de dificultad respiratoria tienden a repetirse?

En la práctica se realiza una prevención con aerosoles inhalados de corticoides, añadiendo en algunos casos antihistamínicos específicos como el montelukast. El resultado a nivel de prevención es muy variable, los homeópatas y más aún los pediatras lo sabemos bien porque es un motivo de consulta frecuente en nuestra práctica diaria.

Entonces, ¿Qué pueden aportar los medicamentos homeopáticos en el tratamiento y prevención de la bronquiolitis y las recaídas de dificultad respiratoria posteriores?

En ambas situaciones pueden ser de gran utilidad.

En el CUADRO AGUDO, medicamentos como IPECA, ANTIMONUM TARTARICUM, DROSERA y otros muchos nos van a permitir disminuir la dificultad respiratoria del niño y facilitar la expulsión de las secreciones, tanto de las vías bajas como de las vías altas, acortando el tiempo de duración del episodio y permitiendo un curso del mismo más llevadero. Por supuesto si fuera preciso la compatibilidad con cualquier fármaco convencional es completa y debe ser valorada por el médico que trate el niño.  Se trata por tanto de poner en valor todas las estrategias terapéuticas posibles encaminadas a conseguir un restablecimiento adecuado y lo antes posible del niño.

Por lo que respecta a la PREVENCIÓN, los medicamentos homeopáticos se sitúan a la cabeza de los fármacos que pueden conseguir, en la mayoría de los casos, que el niño se libre de presentar cuadros de catarro y dificultad respiratoria de repetición, evitando así el uso reiterado de corticoides y aerosoles los cuales los padres suelen rechazar de entrada. Y volviendo a lo indicado arriba y que podemos hacer extensible a todos los medicamentos homeopáticos, con una COMPATIBILIDAD absoluta con cualquier medicación convencional.

Medicamentos como AVIAIRE, BLATTA ORIENTALIS y PROSTAGLANDINA F2, por citar solo dos de ellos, resultan muy útiles en la prevención tanto de las bronquiolitis y sus recaídas, como de los procesos bronquiales en general tales como bronquitis de repetición, bronquiectasias, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, etc.

Tan solo es preciso que nuestro médico conozca la farmacología convencional y la homeopática para extraer el máximo de sus posibilidades, bien de manera conjunta o por separado. La evolución tanto en los procesos agudos como en su repetición, será la mejor prueba de lo acertado de la elección.

Porque habríamos de privarnos de utilizar medicamentos homeopáticos cuando los fármacos convencionales que utilizamos no han demostrado en situaciones agudas eficacia alguna en ningún ensayo clínico. Debería ser un motivo de reflexión para los médicos escépticos con la homeopatía.

Fuente: https://www.hablandodehomeopatia.com