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El verano pasado leía un artículo en el que se llamaba la atención sobre aquellas personas que ante cambios de tiempo incluso en zonas alejadas y/o de manera anticipada, presentaban síntomas tales como: hinchazón corporal, piernas, estómago, papada, cefaleas, mareos, dolores articulares, etc. Recordé entonces a una paciente reciente que me comentaba como acusaba a nivel físico inestabilidades atmosféricas de cierta entidad que ocurrían ¡a más de 100 kilómetros!

Cuando estas personas acudían al hospital el diagnóstico era siempre el mismo. Esta usted sano.

Uno de cada 3 humanos lo nota en sus articulaciones, pulmones, cabeza, etc., cuando entra un frente frío, o sopla uno u otro viento o si la humedad es mas o menos acusada.

También se sabe tradicionalmente que situaciones clínicas como los partos, infarto, debut de enfermedades cardiovasculares, ictus y otras, están en relación con episodios de temperatura, humedad o presiones determinadas.

Según Leonardo Serio, climatólogo argentino dedicado décadas a este asunto, por cada grado centígrado por encima de la media a la que estamos acostumbrados, los países llegan a perder hasta el 1.1 % de su capacidad de producción.

El Dr. Javier López del Vals, neurólogo hospitalario de Zaragoza lleva muchos años dedicados a la Biometeorología médica, ciencia que estudia la relación entre los cambios metereológicos y la salud y el estado de ánimo. Tras casi toda una vida observando estos fenómenos ha acuñado el término “meteorosensible” para definir a aquellas personas que acusan con una intensidad más o menos variable los cambios del tiempo.

En la Universidad de Cantabria el equipo de Geobiomet (Grupo de Biometereología), cuyo responsable es el profesor Pablo Fernández de Arróyabe, ha desarrollado una aplicación de móvil para facilitar la prevención de los síntomas disponiendo por anticipado de la información metereológica.

Los médicos homeópatas conocemos bien estos síntomas y su relación con lo ambiental. En muchas ocasiones es imprescindible para nuestra prescripción. Desde que decidimos emplear medicamentos homeopáticos estamos ligados a la Biometereología médica y la ponemos en valor por lo que de útil tiene para el médico homeópata a la hora de tratar a sus pacientes.

Si bien en el artículo había testimonios de pacientes que afirmaban su tranquilidad por conocer por fin cual era su padecimiento, en lo referente a las posibilidades de curación ofertadas por los médicos estas eran escasas.

La homeopatía puede aportar mucho a la salud de estos pacientes. Atenuar o perder la sensibilidad física y/o mental a la humedad, al frío seco o húmedo, o a las tormentas entra dentro del ámbito terapéutico de lo que los medicamentos homeopáticos pueden aportar a estas personas meteorosensibles. Medicamentos como Dulcamara, Rhododendron, Aconitum, Psorinum… son de gran utilidad en la prevención y tratamiento de los síntomas de estos pacientes. No conozco otro método terapéutico que pueda tratar con eficacia este problema como lo hace la homeopatía.

Mientras la farmacología convencional no sea capaz de dar respuesta a éste problema de salud, volvamos la mirada hacia una terapia eficaz, segura e individualizada, la HOMEOPATÍA. Todos tenemos pacientes con estas características. Ayudémosles.