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El sistema inmunológico protege al cuerpo contra enfermedades, pero cuando no funciona adecuadamente nos hace vulnerables a sufrir distintos trastornos. En estos casos, la administración de medicamentos homeopáticos puede fortalecerlo y ayudarle a enfrentar agresiones.

Principio de semejanza: base de la Homeopatía
¿Es lenta la Homeopatía?
Las defensas del organismo están conformadas por vasta red de células y órganos, como el sistema linfático, hígado, timo, bazo y médula espinal. En buena medida, su resistencia es determinada por factores como alimentación, descanso, estabilidad emocional y práctica de ejercicio.

Así, cuando el estilo de vida es sano permite mantener el equilibrio entre lo físico, mental, emocional y espiritual, es decir, facilita la obtención de una “mezcla justa” de los componentes esenciales para mantener la salud. No obstante, dicha armonía puede romperse a causa de agresiones externas (clima, mala alimentación, falta de ejercicio o exposición a microorganismos dañinos) o internas (situaciones dramáticas que afectan la estabilidad emocional).

“En estos casos es necesario ayudar a los pacientes a recuperar el orden perdido, lo cual es posible mediante el uso de medicamentos homeopáticos, ya que activan y fortalecen al sistema inmunológico para que pueda curarse a sí mismo”, explica el Dr. Humberto Gómez Muñoz, otorrinolaringólogo y homeópata especializado en la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía (ENMH) del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Estímulos para sanar
El cuerpo humano trabaja en todo momento para defenderse de las diversas agresiones a que se ve sometido; en tanto, el medicamento homeopático favorece rápida respuesta con su influencia y acción a nivel celular. Con ello, se consigue mejor funcionamiento de todo el sistema inmunológico, ayudándolo para que restablezca la salud (equilibrio).

Al respecto, el Dr. Albino Villegas Bastida, especialista en terapéutica homeopática, explica que los medicamentos administrados a los pacientes de la Clínica de Homeopatía de la ENMH permiten modificar la respuesta inmunitaria del organismo, con lo que se fortalece la función autocurativa del individuo.

Cabe destacar que, por su naturaleza, el organismo responde con eficacia a los medicamentos homeopáticos; “así, al iniciar un tratamiento para prevenir enfermedades de las vías respiratorias, por ejemplo, lo mejor es emplear medicamentos de la Homeopatía Clásica, como Calcarea carbonica, Silicea terra, Mercurio, Belladona, Hepar sulphur y Kali bichromicum. En caso de que el afectado no mejore con tales sustancias, es necesario prescribir fórmulas más específicas, incluso algunas que se elaboran con sus propios fluidos (saliva, moco, sangre y orina)”, afirma el experto.

Asimismo, menciona que dentro de esta gama de tratamientos existen los denominados sarcode y nosode; los primeros se obtienen a partir de tejidos sanos, como cordón umbilical, páncreas, venas y ojos de animales (cerdos y bovinos), mientras que los segundos se elaboran con bacterias o virus causantes de infecciones.

Siguiendo el ejemplo de las afecciones respiratorias, cuando un paciente padece episodios frecuentes de faringoamigdalitis y no mejora con los homeopáticos nosódicos, es necesario diseñar terapia llamada autonosode. Ésta se prepara con las bacterias específicas del paciente, las cuales se obtienen mediante exudados faríngeos y moco nasal.

Fuente: https://www.saludymedicinas.com.mx/

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