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¿Sabía que la homeopatía puede curar definitivamente la migraña u otro tipo de cefaleas? El tratamiento convencional, eficaz muchas veces para solucionar temporalmente las crisis, se demuestra incapaz de eliminar el problema a largo plazo y evitar la persistencia de las mismas a lo largo de los años. Así pues, ¿cuál es la clave del éxito del tratamiento homeopático?

 

El éxito de la homeopatía se basa en la utilización de pequeñas dosis de substancias naturales capaces de estimular los mecanismos de autorregulación biológica. Es decir que en vez de luchar contra la migraña, la considera como la expresión de una alteración general del organismo (por eso se presenta una y otra vez) y busca restaurar el buen funcionamiento del mismo para que deje de doler la cabeza. En definitiva, el tratamiento homeopático potencia la salud, y si uno está sano… ¡no hay síntomas!

Para la homeopatía, en cualquier tipo de enfermedad prima el concepto del paciente como unidad psico-biológica sobre el de la enfermedad entendida como una entidad aislada (este concepto es recogido hoy en día por la psiconeuroinmunología); por eso podemos decir que no trata la migraña, sino al migrañoso.

Para curar cualquier enfermedad hay que estudiar todos los aspectos que definen el desequilibrio de ese paciente en particular y después corregirlos. Esto incluye aspectos dietéticos, de termorregulación e influencia climática, sueño, estado anímico, personalidad, factores estresantes etc. y, además, en el caso de la migraña u otros tipos de cefalea los síntomas que definen el dolor de cabeza particular.

Por ejemplo, muchas cefaleas (migrañosas o de otro tipo) tienen que ver con la situación emocional del paciente, sus hábitos dietéticos, bloqueos cervicales, cambios hormonales o varios de estos factores juntos. El tratamiento no es el mismo si el dolor es en el lado derecho, o el izquierdo, si tiene aura visual o no, si se acompaña de vómitos, si es pulsátil o presivo, etc.

Todos estos matices requieren un estudio pormenorizado e individualizado de cada caso, de manera que podamos abordar la totalidad del enfermo y elegir el medicamento y medios más adecuados para devolverle la salud. Para ello, dependiendo de la complejidad del caso y la experiencia del médico homeópata, pueden ser necesarias una o varias visitas hasta conseguir la desaparición de las crisis y la mejoría general del paciente.

Aunque evidentemente no es una panacea, la eficacia del tratamiento homeopático es alta (estudios internos y prospectivos en Europa indican hasta un 80%). El éxito o no dependerá de las circunstancias de cada paciente y de la correcta selección del medicamento más adecuado a cada caso individual.

 

Fuente: https://www.saludadiario.es