El calostro es una secreción mamaria espesa, pegajosa y de color amarillento que todos los mamíferos proporcionan a sus recién nacidos durante las primeras 24-48 horas después del parto.

Los neonatos humanos reciben el calostro de su madre durante las primeras horas después del nacimiento, y este “elixir de la vida” no solo otorga anticuerpos y nutrientes producidos naturalmente en forma de un volumen bajo altamente concentrado, sino que además funge como la base para la inmunidad de por vida.

Por su parte, el calostro bovino (CB) es rico en inmunoglobulinas y lactoferrina, factores antimicrobianos y de crecimiento, los cuales promueven el crecimiento del tejido y la maduración del tracto digestivo y de la función inmune, tanto en los animales como en los seres humanos recién nacidos.

Se sabe que los constituyentes del CB son de 100 a 1,000 veces más potentes que los del calostro humano. Esto significa que incluso los niños humanos pueden depender del calostro de vaca o de búfalo para obtener beneficios en su salud. Las inmunoglobulinas presentes en el CB muestran actividad antimicrobiana mediante la formación de un complejo quelado con antígenos bacterianos y virales. El CB también posee una alta actividad antiinflamatoria y propiedades antioxidantes. El estrés oxidativo y las infecciones microbianas conducen a una respuesta inflamatoria y generan radicales libres, tales como especies reactivas de oxígeno (ERO) e intermediarios reactivos de nitrógeno (IRN), que en ausencia de antioxidantes pueden causar daños en el ADN.

Los altos niveles de antioxidantes y los factores de crecimiento presentes en el calostro han demostrado ser beneficiosos en la curación de heridas, así como para reducir el estrés oxidativo en atletas debido al ejercicio excesivo. Debido a todo lo anterior, un estudio dirigido por el doctor Ramesh Yadav, y publicado en la revista Recent Patents on Inflammation & Allergy Drug Discovery, se enfocó en determinar las actividades antimicrobianas y antiinflamatorias del CB utilizando pruebas estandarizadas.

A 100 μg/ml, el CB mostró una fuerte actividad antimicrobiana al combatir tanto a bacterias gram positivas como gram negativas, específicamente en cepas bacterianas de E. coli, S. aureus, P. vulgaris, E. aerogenes y Salmonella typhi. Asimismo, el edema plantar de rata inducido por carragenina se redujo moderadamente en animales tratados con CB.

Otro hallazgo del estudio fue que la combinación de CB con diclofenaco produce mayores efectos antiinflamatorios que utilizar CB por sí solo, lo que sugiere que el tratamiento de combinación puede reducir o minimizar los efectos secundarios de este fármaco sintético antiinflamatorio.

Los hallazgos del trabajo plantean que el CB podría ser aprovechado como un remedio alternativo para tratar infecciones microbianas y trastornos relacionados con la inflamación.

 

Fuente: https://salud.carlosslim.org/