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Pocas deben ser las personas que en algún momento de su vida no han pronunciado la frase “estoy estresado”. Enfrentarse a situaciones nuevas o incómodas, un exceso de trabajo o cierto grado de frustración, pueden hacer que una persona se sienta estresada y alterada. Pero…

¿QUÉ ES REALMENTE EL ESTRÉS?

Hans Selye (1907-1982), médico y fisiólogo de nacionalidad austrohúngara y canadiense, fue uno de los primeros científicos que investigó el estrés partiendo de la premisa de que éste es “la respuesta no específica del organismo a toda demanda que se le haga”. Es decir, la respuesta del organismo para restablecer el equilibrio biológico que ha sido perturbado por choques emocionales o físicos y agresiones del mundo exterior. Sin embargo, no todo el mundo responde de la misma manera ante las distintas situaciones, por lo que una situación que para una persona puede ser estresante y alterarle, para otra puede resultar normal y la afrontará sin alteración alguna.

Además, el estrés en sí mismo no es malo. Podría decirse que existen dos tipos de estrés, uno positivo que pone en guardia a la persona ante un acontecimiento o estímulo preparándole para afrontarlo con éxito, y otro negativo, que es el que se genera cuando ese acontecimiento, estímulo o situación se percibe como una amenaza que supera las fuerzas de quien lo sufre.

CAUSAS Y SÍNTOMAS DE ESTRÉS

El estrés puede tener una causa física, como el sobreesfuerzo del deportista en el entrenamiento antes de la competición o el exceso de trabajo, o psíquica, cuando la causa de estrés se relaciona con situaciones que deben afrontarse y que provocan estados de ansiedad, conflicto o trauma emocional o psicológico. Las causas más frecuentes de estrés suelen ser el exceso de trabajo, los conflictos laborales o familiares y el miedo a exámenes o pruebas.

El estrés suele manifestarse con síntomas emocionales e intelectuales como ansiedad, nerviosismo, irritabilidad, fatiga mental o pérdida de concentración, pero también con síntomas físicos, como problemas digestivos, trastornos del sueño, contracturas musculares e hipertensión, entre otros, e incluso agravar otros problemas de salud (psoriasis, alergias, enfermedades cardiovasculares, etc.).

ESTRÉS Y HOMEOPATÍA

Los medicamentos homeopáticos ofrecen una serie de ventajas en la prevención y el tratamiento del estrés, ya que no presentan los efectos secundarios de otros tratamientos que actúan a nivel del sistema nervioso central, como la somnolencia o la dependencia. Los tratamientos homeopáticos son individualizados y se establecen teniendo en cuenta las causas, las características de cada paciente, y cómo éste reacciona y se enfrenta a la situación. De acuerdo con toda esta información se busca aquel medicamento homeopático que resulta más adecuado para potenciar la resistencia al estrés de cada paciente, lo que garantiza una gran efectividad y rapidez de acción.

En caso de un estrés agudo grave o de una situación crónica, es necesario que el paciente acuda al médico para que establezca un tratamiento de fondo individualizado. No obstante, también existen medicamentos homeopáticos que actúan de una forma más sintomática y que pueden ayudar de forma más general a aquellas personas con síntomas leves de estrés.

Entre los muchos medicamentos homeopáticos que pueden indicarse se destacan algunos por su frecuencia de uso:

Ignatia amara: puede ser útil para aquellas manifestaciones agudas de estrés en que el síntoma más acusado es la ansiedad con sensación de nudo en el estómago o bola en la garganta y dificultad para respirar.
Gelsemium: es otro medicamento que puede ser útil para paliar los estados de ansiedad cuando se acompañan de temblores y emotividad. Frecuentemente, en estas personas la ansiedad y el nerviosismo también se traducen físicamente en diarreas o necesidad frecuente de orinar.
Argentum nitricum: estaría indicado en la ansiedad acompañada de impaciencia, con aprensión por lo que ha de venir y/o ganas de que todo haya pasado.
Nux vómica: estaría indicado para aliviar los trastornos digestivos y también en las manifestaciones de estrés general de aquellas personas que son líderes natos, muy autoexigentes, que exigen también a los demás, que “no se dan cuenta” que están estresados y que, sin embargo, llevan un estrés de trabajo muy importante. Es frecuentemente el medicamento del ejecutivo que se despierta por las noches a causa de las preocupaciones y que, además, sufre trastornos digestivos.
Coffea tosta: podría ser útil para combatir el insomnio de las personas a las que les cuesta dormir porque siguen dando vueltas a los problemas del día al acostarse, o para los que, por la misma causa, se duermen rápido pero se despiertan hacia las 3 de la mañana sin poder volver a conciliar el sueño.
Algunos laboratorios formulan medicamentos homeopáticos que combinan varios medicamentos simples y que, bajo consejo farmacéutico, pueden ser útiles para muchas personas distintas con trastornos leves debidos al estrés. Sin embargo, hay que insistir en que si los síntomas de estrés son más acusados o llevan mucho tiempo manifestándose, debe consultarse con un médico homeópata para que establezca un tratamiento de fondo e individualizado, y combinarlo con algún tratamiento terapéutico.

 

Fuente: https://homeopatiapraxis.com