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A pesar de que se utilizan mas de 20 clases de anticonvulsivantes, un tercio de los pacientes no llega a verse nunca libre de crisis. Por ello los padres buscan en las terapias complementarias otras opciones que ayuden a mejorar la salud de sus hijos. Según un artículo publicado en European Journal of Pediatric Neurology en enero de 2016, sobre el uso de terapias complementarias en niños y adolescentes con epilepsia, podemos llegar a las siguientes conclusiones:
El 13% de los padres con hijos con epilepsia utiliza las terapéuticas complementarias debido a los efectos secundarios de los anticonvulsivantes.
A pesar de la tendencia a llamarlas medicinas complementarias y alternativas (CAM), consideramos más lógico llamarlas complementarias, pues no sustituyen, sino que complementan los tratamientos tradicionales.

La mitad de los padres del estudio observaron un efecto positivo sobre sus hijos
Los padres de los niños en los que el efecto terapéutico no fue tan notable, decidieron continuar con el tratamiento complementario. Los que nunca habían utilizado dichos tratamientos manifestaron interés por recibir más información.
El estudio se llevó a cabo en el departamento de neuropediatría de un hospital universitario del Este de Alemania, los padres de pacientes entre 0-18 años, fueron invitados a participar en entrevistas programadas durante 4 meses en 2014, el 99% estuvo de acuerdo en participar, de 164, 21 padres declararon que ya utilizaban complementarias en sus hijos, debido a los efectos adversos de los anticonvulsivantes.
Las complementarias mas utilizadas fueron la homeopatía, en un 67% de los niños y la osteopatía en un 48%.
Los padres refirieron un menor número de crisis y un aumento de la mejoría en el estado general de sus hijos. Un 95% deseaba continuar con este tratamiento para la epilepsia y de los no usuarios, un 66% expresaron su deseo de conocer más sobre estas terapias.
Las entrevistas que se realizaron a los padres fueron desarrolladas por un grupo de expertos; neuropediatras, psicólogos y farmacéuticos clínicos, e incluyeron los siguientes aspectos:
1.- Sobre el uso de las complementarias; la frecuencia de su uso, fuentes de información para utilizarlas, motivaciones, expectativas, la influencia de la terapia convencional, los costes mensuales, el tiempo dedicado a las complementarias, los beneficios, el éxito y los efectos secundarios no deseados.
2.- Demografía de los padres y el niño.
3.- Terapia previa con anticonvulsivantes y sus efectos adversos. Se preguntó a los padres si sus hijos habían tenido reacciones secundarias a los anticonvulsivantes, tipo y frecuencia y si la calidad de la vida del niño se redujo debido a ello.
4.- A los que no utilizaban las complementarias se les preguntó el porqué no las usaban y si deseaban asesoramiento para emplearlas.

Por la entrevista, deducimos que los padres utilizaron términos muy confusos para la homeopatía, como: tratamiento naturista, terapia por enzimas, sales de Schüssler, vitaminas, flores de Bach, medicina herbal, osteopatía, acupuntura, et…demostrando con esto, la misma confusión que existe en nuestro país respecto al término homeopatía y su definición exacta. En las encuestas se vió que los padres cuyos hijos utilizaban homeopatía, tenían un mayor nivel de estudios, sobre todo la madre, y un mejor conocimiento de la enfermedad, utilizaban también para ellos mismos estos tratamientos, y relataban una falta de eficacia de los anticonvulsivantes, así como efectos secundarios indeseables.

Las complementarias más utilizadas fueron como ya hemos señalado, la homeopatía y la osteopatía, y la fuente para acudir fueron Internet, padres, familiares, amigos y la indicación directa del médico, como los mas destacados.
El motivo que tuvieron los padres para utilizarla, fue la opción de un tratamiento más natural, con menos efectos secundarios, en general estaban insatisfechos con la atención convencional. Todos los padres esperaban una mejoría en el estado general de sus hijos y una reducción en la frecuencia de las convulsiones. Otras expectativas fueron: la reducción del estrés, una percepción holística e individual, y una menor necesidad de anticonvulsivantes.
De los padres participantes en el estudio, el 76% informó al médico responsable del tratamiento de su hijo, sobre el uso de las terapéuticas complementarias.
Se les preguntó sobre la opinión de su médico respecto al enfoque con las mismas:
– En un 12% el médico las prescribía.
– En un 82% si el médico no utilizaba complementarias, preguntaba a los padres si estaban de acuerdo en dar a sus hijos estas terapias.
– Un 24% no contaron a su neuropediatra que estaban utilizando otras terapeúticas, porque decían que no les parecía de relevancia decírselo y un 20% decían que el médico no apoyaría la terapia.

De todos los padres que utilizaron las mencionadas terapias, el 10% consideró el resultado del tratamiento como “excelente” y el 62% como “bastante bueno”, el 29% consideró que no habían tenido efecto. Ningún padre, sin embargo, dijo que hubiera percibido un deterioro de la enfermedad.
Los padres del estudio informaron de efectos secundarios de los anticomiciales numerosos y constantes; como déficit de concentración, fatiga, problemas de comportamiento, enuresis, y mostraron preocupación por la disminución en la calidad de vida de sus hijos.
Durante el periodo que duró el estudio, el 82% de los padres no modificó la terapia anticonvulsivante. El 10% de los padres la redujeron parcialmente. Y
a un 47% se le cambió la medicación.
Respecto a las interacciones entre las complementarias y los anticonvulsivantes, el 84% de los padres asumieron que podría haber interacciones entre ambos tratamientos. Sólo el 29% fue capaz de precisarlo como un hipotético aumento de las convulsiones, siendo una percepción de lo que temían pues no se demostraron efectos secundarios.

De este estudio podemos concluir que los profesionales sanitarios deben proporcionar mas información sobre la homeopatía y otras terapias, porque el interés de los padres es alto y la mayoría obtienen información de fuentes no siempre muy fiables en internet.
La terapia mas utilizada fue la homeopatía, seguida de la osteopatía, igual patrón
se ha observado en otros estudios en Alemania también, en el Reino Unido, y en los Países Bajos, donde los medicamentos homeopáticos se utilizan habitualmente para tratar enfermedades crónicas en los niños.

Nos parece relevante que la población tenga un mejor conocimiento de la terapéutica homeopática, y otras terapias naturales, así como un mayor acercamiento del médico a terapias eficaces y sin efectos secundarios, con las que podrían mejorar aún más, a sus pacientes. Apenas fue utilizada como fuente de información por los padres la prensa, sí en cambio páginas web de internet, por lo que intentaremos, mejorar este aspecto didáctico

 

Fuente: http://www.homeopatia.net/