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El término gestación hace referencia a los procesos fisiológicos de crecimiento y desarrollo del feto en el interior del útero materno.

A pesar de que un embarazo no es un estado de enfermedad, se producen cambios hormonales en la mujer encinta que pueden provocar algunos trastornos nerviosos y físicos de intensidad variable. Además, pueden sumarse patologías intercurrentes o empeorarse otras ya preexistentes, dificultándose en ocasiones su tratamiento por la contraindicación de muchos medicamentos durante el embarazo o la lactancia.

Es habitual que a las consultas pediátricas acudan madres embarazadas que nos traen a sus hijos. Cuando empecé a utilizar medicamentos homeopáticos en los niños, era frecuente que las madres, tras ver los resultados, me pidieran consejo para algunos de sus propios problemas de salud intentando evitar medicaciones potencialmente perjudiciales para el futuro niño, o bien por estar contraindicado su tratamiento por el estado de gestación.

Hasta no hace mucho, se apreciaba una cierta laxitud a la hora de prescribir en embarazadas. La tendencia a “primum no nocere” y la progresiva disminución de indicaciones, cuando no retirada, de algunos fármacos convencionales que hasta entonces se utilizaban, han dado paso a una restricción importante y muy deseable de las prescripciones, también en el caso de molestias de menor importancia.

La situación ha cambiado sensiblemente. Mis compañeros médicos de familia del Centro de Saludlimitan al máximo sus prescripciones, lo cual me parece muy pertinente. Cabe tener en cuenta que el médico suele contar con la connivencia de la gestante quien asume que debe tomarlos medicamentos estrictamente necesarios, incluso prestándose a “padecer” algunos síntomas menores por el bien de su futuro hijo. Por tanto, y con relativa frecuencia, mis compañeros me remiten pacientes embarazadas para tratarles problemas de asma, ansiedad, digestivos, etc. Y lo hacen porque saben por otros pacientes de la eficacia y compatibilidad absoluta de los medicamentos homeopáticos con el estado de embarazo, parto y lactancia.

Pero en la práctica,¿en qué situaciones podrían los medicamentos homeopáticos ayudar a una mujer embarazada? Veamos.

SINTOMAS DIGESTIVOS: Las náuseas son un fijo en el primer trimestre del embarazo llegando en ocasiones a ser muy molestas. SEPIA e IPECA pueden ser excelentes aliados terapéuticos a la hora de tratar las náuseas y vómitos que tanto incomodan en ese período.En la actualidad, la mezcla de Doxilamina y Piridoxinaes la opción terapéutica más utilizada, aunque por mi experiencia, con mediocres resultados.

La acidez, frecuente durante el embarazo, puede responder muy bien al uso de medicamentos como ROBINIA o IRIS VERSICOLOR.

No es infrecuenteque los cambios hormonales de la mujer gestante produzcan o agraven un estreñimiento previo. En esos casos, COLLINSONIA, ALUMINA, CHELIDONIUM o PLUMBUM son algunas de las opciones de que dispone el médico que utiliza homeopatía para tratarlo, pudiendo utilizarlos durante el tiempo que se precise sin esperar efectos secundarios.

SÍNTOMAS NERVIOSOS: Tradicionalmente, la embarazada, bien de manera espontánea o imbuida de los consejos de las mujeres que la rodean, ha sido cuidadosa en su higiene, alimentación, estilo de vida y toma de medicamentos. La sobreinformación actual a la que nos vemos sometidos no es, a mi juicio, especialmente beneficiosa a la hora de llevar un embarazo disfrutando de su nuevo estado,clásicamente llamado de “buena esperanza”.

La preocupación por el desarrollo del embarazo, por que todo vaya bien, por no padecer ninguna infección que pueda afectar al feto, por no sufrir ninguna carencia alimenticia, por dónde,cómo y cuándo va a dar a luz, y un largo etcétera, producen en bastantes embarazadas, un estado ansioso más o menos anticipado que puede prolongarse a lo largo de varios meses. En algunos casos, incluso pudiéndose llegar a la depresión.Este estado no beneficia ni a la futura madre ni a su hijo.

El insomnio que en ocasiones presentan las gestantes, bien por ansiedad, bien por causas hormonales, bien por causas físicas (sobrepeso, lumbalgias, etc.), contribuye a complicar aún más el estado nervioso previo o a favorecer su aparición.

Las semanas previas al parto, la intranquilidad por lo que tiene que ocurrir produce indefectiblemente preocupación ante la espera de que el parto vaya bien y el niño nazca sin problemas.

No haré referencia en este caso a la llamada depresión postparto a la que quiero dedicar un próximo post.

Los ansiolíticos, habitualmente contraindicados en el embarazo, salvo en aquellas situaciones en que sea imprescindible su utilización, dejan a la gestante en un estado nervioso muy incómodo que puede prolongarse más de lo deseable para la persona que lo padece.

Medicamentos homeopáticos como IGNATIA AMARA, SEPIA, ARGENTUM NITRICUM o AMBRA GRISEA, entre otros muchos, ofrecen eficacia, seguridad, ausencia de contraindicaciones y efectos secundarios

PROGRESO DEL PARTO, POSTPARTO Y POSIBLES CESÁREAS:

En muchos países europeos se utiliza la homeopatía no sólo para tratar los problemas de salud que se presentan durante el embarazo, sino también para favorecer la dilatación del cuello uterino, acortar la duración del parto armonizando las contracciones y prevenir los entuertos.

A mi consulta acuden varias matronas con sus hijos que corroboran estas afirmaciones sobre las ventajas del uso de la homeopatía en el parto y postparto. Expresiones como “se nota cuando una parturienta ha tomado homeopatía” o “dilatan antes y el cuello esta menos rígido” por parte de est@s profesionales así lo confirman. A esto es a lo que nos referimos cuando hablamos de evidencia clínica. Los médicos homeópatas vemos cada día en las consultas la eficacia de estos tratamientos, aunque haya quienes consideren que los testimonios de profesionales de la salud y pacientes no sean una de las evidencias más claras de su eficacia.

Tomar ACTAEA RACEMOSA –tradicionalmente llamada por los indios norteamericanos la “hierba de las mujeres”- y CAULOPHYLLUM mes y medio o dos meses antes del parto puede ser gran utilidad para una resolución satisfactoria del embarazo. Por suerte para las embarazadas de mi zona de salud, es frecuente el consejo homeopático por parte de la matrona antes del parto o facilitar su toma durante el mismo para favorecer la instauración de la lactancia.

La toma tras el parto de PYROGENIUM, ARNICA y CHINA RUBRA de manera alterna, evitará las complicaciones infecciosas, las hemorragias y hematomas, así como también facilitará una rápida recuperación. Los testimonios de muchas madres que acuden a mi consulta así me lo han hecho saber.

Por último, THUYA OCCIDENTALIS y GRAPHITES serán de mucha utilidad para promover una buena cicatrización en caso de tener que recurrir a una cesárea.

LACTANCIA:

El uso de homeopatía, una vez más, nos permite actuar sobre el fomento de la lactancia incrementando la producción de leche (RICINUS). También tratar, si se precisa, la supresión de la misma y los procesos intercurrentes como la mastitis (BRYONIA, APIS MELLIFICA, PHYTOLACCA) sin tener que recurrir a antibióticos o antiinflamatorios.

OTROS PROCESOS:

Ni que decir se tiene que podemos tratar con homeopatía muchas de las enfermedades ajenas al hecho en sí del embarazo tales como catarros, gripe, asma, bronquitis, lumbalgias y lumbociáticas, varices, alergias, dispepsias… y un largo capítulo de procesos que nos harían tener que recurrir a medicamentos convencionales que,si no están contraindicados, nos dejan intranquilos como terapeutas en muchas ocasiones.

En resumen, con homeopatía podemos ser eficaces y seguros en la indicación ante una situación de embarazo. Además, estos medicamentos nos permiten obviar las contraindicaciones y compatibilizarlos con otros tratamientos de cualquier tipo que precise la gestante, devolviendo a la mujer la tranquilidad de tratar sus problemas de salud de manera natural para ella y su hijo sin perder eficacia. Porque no olvidemos de que los médicos que utilizamos homeopatía también sabemos utilizar y utilizamos medicamentos convencionales cuando es preciso, como clínicos y terapeutas formados.

 

Fuente:  https://www.hablandodehomeopatia.com