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Aunque es dulce, el azúcar que contiene no es asimilado por el organismo y no llega al torrente.

Guarda cierto parecido con otras raíces comestibles como la yuca, el ñame, la batata y la arracacha en su forma, tamaño y color. Se puede aprovechar su raíz o sus hojas.

A diferencia de casi todas las raíces que almacenan sus carbohidratos en forma de almidón, esta especie lo hace en FOS, un tipo especial de azúcares que favorecen la salud humana.

Acelera el metabolismo 
y mejora la utilización de las grasas para obtener energía.

El yacón (tanto raíces como hojas) 
estimula el páncreas, por lo cual regula la conservación de azúcar en la sangre.

Aporta poca cantidad de calorías, lo que permite consumir más volumen con menos aporte calórico.

Evita la formación de radicales libres, debido a sus componentes antioxidantes.

Cuando se toma té de sus hojas se logra reducir la concentración de la glucosa en la sangre.

Las hojas de yacón tienen propiedades medicinales, pues contienen una sustancia hipoglicemiante que es la encargada de reducir la concentración de glucosa en la sangre y también actúa como relajante y antiestrés.

Aumenta la producción de insulina del páncreas, por lo que reduce los niveles de azúcar en la sangre. Eso permite que el gasto calórico se obtenga de otras fuentes, es decir, de proteínas y grasas; y de esta manera se reducen los niveles de colesterol y triglicéridos de la sangre.

Brinda sensación de saciedad y, en últimas, reduce el hambre. Esto se debe a su contenido en fibra y, en especial, insulina.

VIDA*
Fuente: ‘Yacón: producción, transformación y beneficios’, escrito por Santiago Manuel Sáenz Torres, María Patricia Chaparro González y Laila Cristina Bernal Bechara, docentes de la Universidad de La Salle.

 

Fuente: https://www.eltiempo.com